Vamo’a Viajar: New Orleans, Louisiana

El ir para New Orleans no fue mi idea. Alguien que quiero mucho me dijo “vamos pa’ New Orleans”, y le dije que no porque tenía compromiso de trabajo. Una semana más tarde el compromiso cambió de fecha y comencé a monitorear los pasajes. El fin de semana antes de irme compré un boleto de ida y vuelta por $80. Comenzó el reto.

 

 

Antes del viaje...

Casualmente New Orleans es de las pocas ciudades de los Estados Unidos que siempre había querido visitar. ¡Tiene tanto color, tanta vida, tanta comida! Siempre me habían asustado las historias de criminalidad y de poca seguridad, así que era un lugar al que no quería ir sola.

Hace casi dos años atrás, tuve la oportunidad de tener en mi casa a un chico Mexicano que conocí a través de Couchsurfing. Él vive en New Orleans. Pasamos unos días muy lindos en Orlando cuando visitó y luego en mi viaje a Europa nos encontramos en Sevilla y pasamos un día completo juntos (incluyendo unas fabulosas clases de flamenco en un tablao). Tan pronto supe que iría a New Orleans con mi amigo, tuve que contactar a mi querido Aldo para que me enseñara su ciudad.

La idea con este viaje era gastar muy poco. Al sacar la cuenta, mi gasto completo fue de $292 incluyendo pasaje (o sea, casi $100 el día). Tengo que admitir que el haber tenido compañero de viaje cambió el proceso en el que calculo mis gastos y siempre tiene que ser un variante a la hora de crear y cuadrar el presupuesto. Cuando vas con alguien, tus decisiones y tus gustos no son siempre los más importantes. Así que hay ciertas cosas en las que quizás gastes más, en otros casos menos. Les cuento la historia del camino.

¡Llegamos!

 

El primer día me encontré con mi amigo en el aeropuerto, y partiendo de mi insistencia en utilizar el transporte colectivo, gastamos $2 y 1.5 horas de camino al hotel. Mi amigo había hecho su reservación aún antes que yo me uniera, así que no pude dar mi recomendación al respecto. El hotel era muy lejos del centro de la ciudad y había sido mucho más económico en comparación a los demás. Pero el ahorro por noche se convertía en el gasto de transportación. Esta es una parte que mucha gente siempre ignora a la hora de escoger estadía. Este fin de semana era Wrestlemania (un muy famoso evento para los amantes de la lucha libre), pero como no somos conocedores de esto, no sabíamos que la ciudad giraría en torno a “Austin 3:16” y correas grandes y brillosas. Debido a esto, los precios de los hoteles y Airbnb’s estaban inflados. Los precios por noche se iban aproximadamente $70 por noche por encima del costo regular. Mi amigo se encargó de cubrir el costo del hotel, y yo me encargué del costo de la transportación, que al sacar la cuenta, era un equivalente.

 

La transportación en New Orleans fuera del centro de la ciudad es algo difícil. Nos dejaron en una parada un tanto alejada y hacía esquina con una cárcel (al menos estábamos seguros jeje). Cruzamos la calle a buscar información y pude ver comida local que me interesaba mucho.


                            

Pero, necesitábamos continuar con el recorrido. No pude convencer a mi amigo a utilizar la transportación colectiva más, y yo tampoco deseaba perder más tiempo. El mismo camino que le tomaba 15 minutos a un Lyft/Uber para llevarnos del hotel al centro de la ciudad (15 millas), nos tomaba 1.5 hrs. en transportación colectiva – sin contar el hecho de que solo pasa cada media hora y si se perdía ya tocaba esperar. Así que el ir en transportación colectiva es recomendado solo si vienes con bastante tiempo. Un pase de 3 días vale $5, así que el ahorro es espectacular. Pero constantemente (y esta información la compartieron locales) existen cambios de itinerarios, retrasos y falta de comunicación en este método de transporte. Lo que siempre es bueno en un método de transporte colectivo es la oportunidad de conocer a alguien. A mi lado se sentó un viejito llamado Vernada. Cuando se sentó le di los buenos días y eso comenzó la conversación.

 

Vernada es músico y usualmente – cuando no va a una cita médica – pasea en su Harley Davidson valorada en 45mil dólares porque es una reliquia. Lleva más de 40 años tocando la percusión en diferentes bandas de New Orleans. Lo primero que me dijo, fue lo primero que hicimos. Descansar. ¿Por qué? Porque la primera parada después de comer, debía ser French Quarter, específicamente Bourbon Street.

Esa tarde después del descanso, comimos Gumbo en un restaurante francés en el Jackson Square del French Quarter llamado Tableau.

El restaurante quedaba frente a la catedral St. Louis, que es la más antigua de los Estados Unidos. Para los que no conocen lo que es el gumbo, este manjar es una forma de sopa espesa, hecha con mariscos, vegetales y salchicha Andouille (cerdo). Estábamos en plena área turística y comer allí fue costoso (aproximadamente $25 por persona). Sin embargo, tengo que aceptar que fue buena comida, buen trato y un excelente lugar para escuchar la música y ver un buen ambiente.

 

                              

Al visitar Bourbon Street, un jueves en la noche, vimos y escuchamos música por todos lados. Hay bebidas – incluyendo su famoso Hurricane – por todos lados. En New Orleans, puedes caminar con tu bebida en cualquier parte de la ciudad. Se vale siempre, todo el tiempo. En los autos también puedes beber siempre y cuando sea en la parte de atrás. Ese día visitamos varios establecimientos hasta aproximadamente las 2 de la mañana, y allí todavía seguía la fiesta. Algunos establecimientos cierran entre 3:30 y 4 de la madrugada.

 

Al día siguiente ya nos conectamos con mi amigo Aldo que nos iba a dar un recorrido por la ciudad. Aldo es un viajero de corazón y ha visitado más países que yo. El chico es una enciclopedia de viajes. Comenzamos el recorrido de Uptown, que es el área dónde se encuentran las grandes mansiones y universidades hacia Garden District. Aquí pudimos ver varias cosas curiosas que nuestro gran guía compartió con nosotros.

 

                         

Una de las cosas interesantes que aprendí es que los techos de los balcones de las casas están pintados de azul en muchas de ellas. La leyenda desde África cuenta que los techos y puertas azules alejan a los fantasmas y espíritus.

Otros lo hacen porque al techo ser azul, los insectos y pájaros confunden esto con el cielo y así buscan otros lugares para hacer sus nidos.

¡A comer!

Caminando por estas hermosas calles, nos topamos con uno de los lugares preferidos de Aldo, Parasols Bar & Restaurant que está ahí desde el 1952. Este lugar se ve sumamente humilde y ha ganado numerosos premios por la excelencia de su comida. Ahí probé el famoso Po’boy. Este es un sándwich grande lleno de carne (Aldo pidió roast beef, AJ pidió pollo frito y yo pedí camarones al estilo ‘firecracker’) y un poco de ensalada. El nombre Po’boy es una manera corta de decir ‘niño pobre’. Esta era la comida que comían los pobres, un rollo de pan francés con las sobras de la carne del día anterior. ¡Delicioso! El costo aproximado aquí fue de $11 por persona. En este lugar probé una cerveza de lima y albahaca. ¡Yum!

   

  

 

 

Seguimos el recorrido para encontrar la casa de la famosa escritora Anne Rice.

Rice es reconocida mundialmente por su famosa novela hecha película, Interview with a Vampire (Entrevista con el Vampiro). De hecho, luego visitamos el Cementerio Lafayette, que es el más antiguo de la ciudad, y es donde se encuentra la tumba ficticia del Vampiro Lestat, la figura principal de la novela (en la película es el personaje de Tom Cruise).

  

No había recorrido un cementerio por pura distracción jamás. Este cementerio estaba lleno de espectadores. Los cementerios de New Orleans, debido a que la ciudad está bajo el nivel del mar, no tienen fosas. Todos las tumbas son levantadas para que los cuerpos no salgan flotando con las constantes inundaciones.

 

El Garden District tiene olores fascinantes durante la época de primavera. Miles y miles de jazmines adornan las calles y los árboles de gardenias se ven en cada esquina. Hay muchos árboles en las calles decorados, sin planificación, con cuentas de Mardi Gras. ¡Si esos árboles pudieran contar las historias de los carnavales que han visto! Muchos árboles sufrieron el corte de sus ramas, de cientos de años, durante el proceso de reconstrucción después del huracán Katrina. Aunque el Garden District tiene una estructura más segura y elevada, y no se vio afectada por las inundaciones, la maquinaria que debía pasar por el área para llegar a los afectados no podía pasar, y esto hizo que cortaran muchos de ellos. ¡Triste por demás aunque aún se ve hermoso!

 

Ya el recorrido nos llevó a pasar por el Downtown de camino nuevamente a French Quarter. Después de la caminata en Garden District, nos merecíamos algo para tomar. Llegamos a un bar en el que nos sirvieron una especie de mutación entre crema irlandesa y gelato de chocolate. Los que me conocen saben que ahí está mi perdición. ¡Increíble! Una de las bebidas más deliciosas que he probado.

 

Mientras estaba en mi viaje degustando esta bebida, llegamos a caminamos hasta llegar y pasar por el French Market, en el que se encuentra un sinnúmero de especias, arte, prendas hechas a manos, comida y postres.

  

Cruzando este mercado dimos al río Mississippi desde el nuevo Crescent Park. Este parque tiene un puente que te permite ver la ciudad entera muy cerca del río. La vista es impresionante. Teníamos un día templado, en el que parecía que iba a llover. Las fotos son grises, pero igual el río se veía majestuoso.

Cruzando la calle, se encuentra el Museo de Jazz de New Orleans. Este museo guarda fotos, indumentaria e instrumentos musicales de los más grandes exponentes del jazz en la historia. Además cuenta con salas interactivas para escuchar música de diferentes estilos dentro del jazz. La entrada al museo es de solo $5.

   

Continuando el recorrido, decidimos parar por otro vasito sabroso de la mutación entre crema irlandesa y gelato de chocolate. #obsesión

Fue entonces cuando pasamos por la plaza 300, que es un lugar al ladito de Café Du Monde, que conmemora los 300 años que cumple la ciudad este año.

Pasamos nuevamente por Jackson Square y tomamos fotos frente a la Catedral St Louis.

Luego nos dirigimos al que dice ser el bar más viejo en los Estados Unidos, llamado Lafitte’s Blacksmith Shop. Este es un bar de piano que sirve bebidas en un ambiente oscuro porque evitan hacer uso de la luz eléctrica para conservar su estilo original. Aquí nos tomamos una bebida de uva y varios licores. Seguimos el recorrido después de un rato.

 

Luego de acompañar a AJ a hacerse un tatuaje para que recordara su viaje, nos fuimos a comer a un restaurante y club de jazz llamado Maison. En este lugar probé la segunda mejor receta de camarones y grits que he probado. También debíamos examinar su propuesta del famoso Huracán.

Estuvimos ahí hasta muy tarde escuchando la banda en vivo y disfrutando el ambiente. Este lugar ofrece buena comida, bebida y entretenimiento. El costo fue aproximadamente de $30 por persona. Ya después de comer fuimos a bailar a un lugar que tenía noche Latina y continuamos visitando diferentes establecimientos casi hasta las 3 de la mañana.

 

Contrario a la creencia popular, yo diría que New Orleans es un lugar bastante seguro. No le recomendaría a una chica viajando sola que se viviera la vida nocturna, pero las actividades durante el día son buenas tanto para viajeros solos o en pareja/ grupo.

 

Al día siguiente, ya al salir del hotel, nos dirigimos a French Quarter donde me despedí de la compañía para hacer mi última gran hazaña en New Orleans, antes de dirigirme al aeropuerto – hacer la fila en Café Du Monde. Café Du Monde abrió sus puertas en 1862 y se destaca en dos cosas principales: café y beignets. Los beignets, son como donas al estilo francés, una masa que se fríe y se polvorea con azúcar. La única diferencia es que en algunas masas le echan levadura y las cortan rectangulares, al contrario de las donas que son redondas.

 

La fila duró 45 minutos. La emoción de tenerlos en la mano 3 minutos. Comerlos otros 5 minutos. Pero me disfruté cada segundo. Para mi, no habría visitado New Orleans si no visito este lugar. El costo de una bolsita de 3 beignets y café con leche no fue más de $8. Un detalle importante – Café Du Monde está abierto las 24 horas.

              

La tarde termino con mi intento fallido de utilizar la transportación colectiva para llegar al aeropuerto (el transporte no funciona hacia allá durante el fin de semana y un oficial de la policía fue el que me informó) y haciendo relaciones públicas con mi chofer de Lyft, quién Español y reúne un grupo de españoles en New Orleans.

Insisto que España es como mi segunda casa. ¡Siempre me aparece algo de España!

 ¡Importante!

Bueno, en resumen, las cosas más importantes que deben saber y/o hacer al visitar New Orleans:

  • Verifica el calendario de actividades para saber si hay eventos grandes que puedan alterar los precios de estadía en la época en la que quieres ir.
  • Trata de quedarte en un lugar en el que puedas caminar a todos lados, ya que la transportación colectiva no es muy eficiente y Uber/Lyft son opciones caras.
  • Visita lugares gratuitos o súper económicos como el French Market, el parque Crescent por sus vistas, el Museo de Jazz, y Garden District.
  • Por seguridad, visita Bourbon Street acompañado si vas en horas de la noche.
  • Habla con los locales, son súper amables y te recomiendan lugares muy buenos.
  • Sal a caminar con tu bebida en mano. Así quemas calorías y evitas grandes borracheras.
  • Come comida clásica de Louisiana como Gumbo, Po’boys, Camarones con Grits y beignets.
  • No te extrañe que tu chofer de Uber/Lyft esté fumando marihuana y guíe rápido. Aparentemente, eso es normal.
  • No le tengas miedo a todas las brujas y fantasmas que verás. Muchos de ellos son actores o gente que se vive la historia y ambiente de la ciudad, y deciden vestirse así. Los demás, pues decides tú.
  • ¡Disfrútalo, que nadie te quita lo viaja’o!

 


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