Vamo'a Viajar: Entre aeropuertos y canas

¿Estás muy vieja o viejo para viajar?

¿Te has hecho ya esta pregunta mil veces como una buena excusa para no comprar un pasaje e irte por tu cuenta al destino que le tienes ganas hace rato?

Para mi fue un poco frustrante el darme con esta pregunta. Es más, cuando comencé a analizar la idea de viajar, muchos de los blogueros y blogueras que encontré eran bien jovencitos. Por un momento me visualicé como la abuelita viajera en algunos años. Pensé que esto no era para mi porque “ya había pasado la etapa de experimentar”. Ya había pasado los 30. Luego me di cuenta que nada más lejos de la realidad.

 #nadiemequitaloviajao

Con el tiempo me he encontrado con las más fascinantes historias de mujeres y hombres que han tomado la misma decisión que yo tomé de darle a mi pasión una oportunidad como algo más allá de unas vacaciones. Crear esta vida (sí, es crearla porque comencé desde cero y todavía estoy más cerca del cero que del destino) no es fácil. Son muchos los cambios y los ajustes para la nueva mentalidad. Dentro de todo, ya hay algo que me quedó bien claro... como en el amor, para viajar, no hay edad (y créanme que he explorado ambas).

 #viajecitomodeon

Por eso, para ti que aún tienes dudas, aquí te doy 10 razones por las cuales debes viajar - especialmente si te sientes vieja (o viejo, esto también le aplica a los varones). 10 razones para vivir feliz entre aeropuertos y canas. Yo he vivido esto en carne propia, y soy fiel testigo y prueba de que son buenas razones para preparar tu equipaje ¡y arrancar!

 

Aquí te van...

 

  1. Descubres que no has vivido nada…

Cuando te pica esa curiosidad por viajar, usualmente comienza con las ganas de escapar y/o de conocer algún destino en particular (en mi caso fue Barcelona) o cumplir algún sueño (como despedir el año en París). En el momento en el que comienzas la investigación sobre ese lugar, sobre la posibilidad de llegar, sobre lo que hay en los alrededores, el tipo de gente que conocerás y como viven los locales… ¡te das cuenta que no has vivido nada! Creo que es la primera razón por la cual alguien se enamora de viajar. Al darte cuenta que hay algo más allá y no tienes que salir del planeta, comienzas a darte cuenta que vivir esta experiencia es una necesidad.

 #gozaviajavive
  1. Te impones nuevos retos y aventuras…

Hay cosas que cambian cuando comienzas a viajar. Algo que cambia es tu habilidad de aceptar nuevos retos y aventuras. Hay algo en el ambiente cuando estás lejos de casa. La emoción te lleva a lograr cosas que quizás en casa no te atreverías. Disfrutar de las alturas, quedarte en la casa de un extraño, comer insectos o invitar a un local a bailar (si, es en serio), son cositas que en casa quizás no se escuchen tan interesantes, pero una vez estás en el nuevo destino… ¡las tienes que hacer!

 #yomemontodondesea
  1. Sientes una nueva pasión por la vida, así como maripositas en el estómago…

Estas maripositas en el estómago están directamente relacionadas a los primeros dos puntos. Si te acabas de dar cuenta que hay algo más en esta vida que el viajecito de la casa al trabajo todos los días, ya tu vida cambió. Existe un propósito. Existe una razón para trabajar – hacer dinero para viajar. Existe una razón para comer – estar saludable para viajar. Existe una razón para leer – entender más de tu próximo destino. ¿Entiendes? Las cosas empiezan a emocionarte más. Detalles como saber que encontraste una habitación en un apartamento con vista a la Sagrada Familia en Barcelona, te hace llorar de la emoción… aunque ya haya pasado más de un año de ese momento. Lo acepto, te pones sentimental. Pero le agradeces a Dios por la oportunidad de conocer el mundo. Maripositas en el estómago y todo. Si nunca has sido sentimental… prepárate para el momento. Ver los más hermosos atardeceres al otro lado del mundo le saca un suspiro a cualquiera. Y después cuando los veas en casa, los vas a valorar mucho más sabiendo que otro viajero está por ahí suspirándole a tu tierra.

 #lavidaesuna
  1. Vences miedos…

La historia de vencer miedos es real y una de mis metas más importantes desde que empecé esta vida. En mi caso, le estoy huyendo a todos mis miedos. Como un ser humano que padece de ansiedad, yo necesitaba siempre tener el control de todas las situaciones en mi vida. Y si no, el miedo se apoderaba de todo. Solo imagina cómo se me dio la historia cuando me dicen que me quedo sin trabajo y se me sacude el suelo. Pues tomar la decisión de NO comenzar histéricamente a buscar otro trabajo y comenzar a planificar el viaje de mi vida, me provocó el peor miedo. Ya mientras más cercana la fecha del final, menos podía dormir. Lo acepto. Pero existía una determinación. Había entendido ya un tiempo atrás que yo quería viajar. Mi excusa era el trabajo. Ya esa excusa no existía. Aquí estaba una mujer de 35 años con un trabajo que amaba que se iba por el barranco de las malas decisiones de gente que nunca conocí, y me dejaban comenzando desde cero. Pues si voy a comenzar desde cero, con todo el miedo del mundo, decidí comenzar pa’ mi. Volar me provocaba miedo. Interactuar con extraños me provocaba miedo… ¡qué más quedarme en casa de extraños! Las alturas me daban miedo. Al sol de hoy ya van muchos los viajes (el más largo de 10 horas corridas en un avión y 36 entre aeropuertos). Comencé a retarme en las alturas… y aquí voy poco a poco, pero no me pierdo montarme en elevadores o espacios altos. La gente… bueno, esto de conocer gente nueva pasó de provocarme miedo a ser un pasatiempo. Me he quedado en más de 15 hogares de desconocidos y me la pasé brutal. Venciendo miedos llenas tu vida con nuevas experiencias que te cambian la vida. Y comienza el cambio cuando te das cuenta que en realidad, eres bien fuerte.

 

  1. Pruebas, pruebas y pruebas…

Pruebas… y a esto me refiero intentar. En este caso en particular… ¡COMIDA! Cuando decidí despedir el año en Paris, comí con un promedio de 10 euros al día, solo para lograr darme un lujo que quería mucho en Trocadero. Ahí, yo solita, me senté para una cena espectacular que terminó costando 136 euros. ¡Y yo feliz! Jamás había gastado tanto en comida para mi. Las comidas más lujosas de este mundo las probé gratis de manos de chefs espectaculares gracias a mi trabajo de 7 años en una escuela culinaria. Pero en ese viaje, yo quería esa experiencia y lejos de pensar que estaba fuera de mi presupuesto, pensé “yo lo quiero, así que TENGO que crear el presupuesto”. Probar el mejor crème brûlée de mi vida mientras miraba la Torre Eiffel el último día del año, valió la pena. ¡Tienes que probar todo lo que quieras probar!

 What's cooking?
  1. Descubres nuevos talentos…

Si trato de organizar en una lista los talentos que he descubierto mientras viajo, no termino. Cuando estás viajando hay muchas cositas que notas que puedes hacer que quizás en otras ocasiones no notas. Yo puedo hacer el acento de España de una manera que los mismos Españoles creen que soy de allá. Yo puedo lavar ropa a mano en el baño y quedan mejor que si voy a una máquina en la lavandería. Yo puedo entender italiano perfectamente y hablar español de una manera que podemos comunicarnos bien. Yo puedo comunicarme súper rápido y efectivamente utilizando un traductor en mi teléfono. Yo soy buenísima empacando y ahorrando espacio en equipajes pequeñitos. ¡De que excelente! Nada de esto lo sabia antes de viajar.

¡Ahora me muero por saber sobre tus talentos descubiertos!

 Tell Me...
  1. Desarrollas destrezas nuevas y fortaleces destrezas que ya conocías…

Al igual que los talentos, las destrezas que desarrollas mientras viajas son muy útiles. Yo he desarrollado destrezas de comunicación, de supervivencia y de organización. He aprendido a enfocarme más en metas. He conocido sobre nuevos sabores y los he integrado en mi vida diaria (cositas como echarle miel al queso o untarle tomate al pan, por ejemplo). También he aprendido sobre una serie de aplicaciones en mi teléfono para que me ayuden en mis viajes, he mejorado mi coordinación en la lectura de mapas y entender direcciones. El viajar me ha dado más claridad y creatividad para lograr cosas que siempre había querido, y nunca tenía el espacio en la vida para procesar. Y si tienen el susto que con la “vejez” la memoria falla… el viajar te comenzará a ejercitar esa memoria si te lo propones. Todo es posible.

 ¿Y el viajecito pa' cuando?
  1. Socializas con gente de todas las edades y estatus sociales…

Esta es una de mis favoritas. Enfocándome en vencer miedos, le hablaba a todo el mundo… y bueno, se me fue la mano. Ahora me encanta. Siempre fui súper sociable en casa, pero solo cuando conocía mi entorno. Viajar me ha permitido comenzar conversaciones con gente en todos lados. Algo tan sencillo como hablar con un chico de la India en Venecia y que termine dándote a probar los más exquisitos dulces de su país… hablar con una estilista en Barcelona que termina llevándote a probar la mejor comida catalana y se convierte en una gran amiga… conectar con un viejito (se veía de 60, tenía 85) en transportación colectiva en Nueva Orleans que te termina contando de su vida como músico por 40 años y recomendándote los mejores y más económicos lugares para comer… ¡la vida es bella! Hablar con la gente es la mejor experiencia de viajar. Prefiero sentarme en una mesa con la oportunidad de hablar con gente que perderme en la naturaleza sola. Un chico espectacular de Suecia me contó sobre esto hace más de 10 años cuando estudiaba en Sagrado (USC Santurce, PR). Él, como chico de intercambio, viajaba la isla para sentarse en los chinchorros a conocer gente. Hoy día todavía hace lo mismo y es un hombre lleno de vivencias y amistades de alrededor del planeta. Porque en cada persona que conoces hay una riqueza difícil de volver a conseguir.

#MundoCitizen 
  1. Puedes escapar – un ratito – de tu realidad

Escapar de la realidad es una razón válida. Después que estés claro de que lo que sea que estés pasando va a necesitar tu atención tarde o temprano, viajar puede ser ese escape momentáneo para aclarar ideas, organizarte y conectar contigo mismo. Durante un viaje a veces escapas de realidades de tu viaje – eh, como yo cuando me fui a comer una cena carísima mientras el resto de los días comí solo una vez… ¡pero esos escapes valen la pena! Tenemos muchísimo tiempo para vivir la realidad. Escapar responsablemente es un lujo que te debes dar – aunque sea una vez en tu vida. Ya, lo dije.

 #MeFuiEnUnViaje
  1. Aprendes a cuidarte y a amarte más

En el proceso de viajar y hacer lo que te gusta, te darás cuenta que aprendes a cuidarte y a amarte más. Sí, con todo y que hablas con extraños, las aventuras y los “riesgos” si le quieres llamar así… Viajar me ha puesto en un estado de alerta por mi seguridad y mi salud que no tenía antes. No voy a decir algo tan extremo como que valoro más mi vida, porque siempre la he valorado. Pero viajar me ha hecho apreciar más los momentitos básicos… las cositas que quizás antes no veía. Ese estado de alerta me pone a ser más fiel a lo que siento. Ya si me arde la garganta no espero a tener el catarro para cuidarme y ya si estoy cansada me obligo a descansar. Como más saludable porque quiero estar más liviana para poder caminar más. Voy al gimnasio para que mi cuerpo tenga fuerzas para cargar mi equipaje. Estoy atenta a los lugares a los que entro y pendiente a salidas de emergencia. Mis sentidos se han agudizado para enfocarse más en palabras y gestos, algo que antes no hacia. Me cuido. Me amo. Y me amo más como creación de Papa Dios que permite que pueda seguir disfrutando del mundo que está… brutal (por aquello de no decir una palabrota aquí, pero si eres de Puerto Rico inserta la mejor palabra). Viajar me ayudó con la depresión de perder un trabajo, o como yo pensé en un momento “botar 7 años de mi vida”. Ahora valoro cada segundo de esa experiencia y de las que han llegado después. Porque ya que utilizamos la palabra estar “viejos”, lo más hermoso de eso es la experiencia que ya traes contigo para cada viaje. Que no solo serás tu el agraciado o agraciada en conocer un nuevo destino y gente impresionante, pero que la vida te está poniendo en un lugar especifico frente a gente especifica a la que tú podrías ser de bendición de alguna forma. Y cuando digo bendición es algo tan sencillo como que podrías ser tú quien le da los buenos días que nunca se dan en ese país y le cambias el día. Son cosas que parecen bobas… pero al final del cuento contribuyen a las historias de muchos en este planeta. Tu historia se podría cruzar con la de alguien y la de ambos o la de muchos podría cambiar debido a tu decisión de viajar.

 Laugh Love Travel

Pues ya. Podría darte muchas más o romper éstas en otras razones para viajar aunque te creas vieja o viejo. Pero espero que aquí encuentres las excusas suficientes para decidir hacer lo que quieres. Sin miedo. Contigo mismo o con alguien más, pero sin mirar la edad. Soñando como niño, disfrutando como joven y pensando como adulto.

 La vida está en su punto... cuando estás viajando.

Si vives o has vivido alguna de las razones que leíste aquí, o igual si no crees que es cierto, déjame un comentario. Comencemos esta conversación tan importante para muchos. Y si te vas de viajecito (ya sea porque te convencí o porque ya estás más que convencido) pasa por la mejor boutique para viajeros, Vamo’a Viajar Boutique para que encuentres tu estilo para tu próximo destino.

 


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1 comment

  • Interesante y aventuró en verdad hay que vivir por qué la vida es una hay que disfrutar de lo que nos queda aquí en la tierra prestada que Dios así nos a dado a vivir

    • Diana Christian